Riesgo país a 485 puntos, su nivel más bajo en un mes
El indicador de JP Morgan cayó seis unidades, situándose en 485 puntos, el menor registro desde el 14 de agosto. Mientras tanto, la Bolsa de Buenos Aires perdió casi el 2 % y el dólar mayorista se estabilizó en 1.508,50 pesos. El escenario internacional, con la subida de la tasa del Tesoro EE UU y el crudo por encima de los 100 USD, vuelve a poner en tela de juicio la resiliencia de los activos locales.
El viernes la Bolsa porteña cerró con una fuerte corrección: el índice S&P Merval retrocedió 1,9 % y quedó en 3.098.898 puntos, poniendo fin a una racha de tres alzas consecutivas. Los bonos soberanos en dólares, tanto los “Bonares” como los “Globales”, también registraron una ligera caída promedio del 0,1 %. En contraste, los principales índices de Wall Street subieron entre 0,9 % y 1 % tras la publicación de un dato de inflación estadounidense que se alineó con las expectativas del mercado.
El riesgo país, medido por JP Morgan, perdió seis unidades y se ubicó en 485 puntos básicos, el nivel más bajo desde el 14 de agosto. La caída del indicador se explicó por el aumento de la tasa de retorno de los bonos del Tesoro de EE UU a diez años, que cerró en 4,975 % anual, el mayor rendimiento desde febrero 2023. La lógica es que, al subir el rendimiento de los bonos de referencia, la brecha de riesgo de los bonos argentinos se reduce, lo que empuja a la baja el riesgo país. Sin embargo, la explicación no aclara por qué, a pesar de este ajuste favorable, el mercado local sigue cayendo.
Los analistas de IEB señalaron que el entorno internacional se volvió “nuevamente desafiante”: el precio del crudo Brent superó los 100 USD por barril, generando presiones inflacionarias globales, mientras que la tasa del Tesoro a diez años alcanzó niveles no vistos desde 2023, lo que “presionó los activos de riesgo”. En la misma línea, GMA Capital destacó que la estabilidad del riesgo país, pese a un contexto externo adverso, vuelve la atención a los factores domésticos, en particular a la prima vinculada a la incertidumbre política de cara a 2027. La cuestión que queda abierta es si esa “estabilidad” es real o simplemente una reacción momentánea a la mecánica de los rendimientos externos.
En el mercado de cambios, el dólar mayorista cotizó a 1.508,50 pesos, una caída del 0,3 % respecto al nivel anterior de 1.510, impulsada por un volumen de operaciones de 835,4 millones de dólares, el más alto del año hasta la fecha. El volumen semanal superó los 2,7 mil millones de dólares, lo que, según el operador de ABC Mercado de Cambios, Nicolás Merino, “rompió el soporte del día y fijó un piso para septiembre”. A pesar de esa presión bajista, el tipo de cambio oficial se mantuvo en el mismo nivel de cierre de agosto, y el Banco Central dejó el techo de su banda cambiaria en 1.894,30 pesos, dejando amplio margen para posibles alzas.
Por su parte, el Tesoro logró refinanciar completamente los vencimientos de la próxima semana, adjudicando 8,4 billones de pesos frente a vencimientos de 8,1 billones, lo que equivale a un rollover del 103 %. Según Valentín Gómez García, analista de Adcap, se dejaron fuera ofertas por alrededor de 5,8 billones de pesos. La estrategia buscó absorber la demanda en instrumentos “dollar‑linked” sin otorgar premios excesivos, intentando evitar una mayor presión sobre la liquidez del sistema. No obstante, la nota no indica cómo impactará esa operación en la oferta de dólares al mercado ni si la ausencia de premios podría limitar la participación de inversores extranjeros.
El precio del crudo Brent, que había subido más del 6 % el jueves, cerró con una caída superior al 2,6 %, situándose en 104,76 USD por barril. Damián Vlassich, de IOL, vinculó el rebote de los índices neoyorquinos a la caída del petróleo y al alivio de las tecnológicas, mientras que Laura Torres, de IMB Capital Quants, advirtió que el “rally” contrasta con la fragilidad subyacente que sugiere el repunte de las tasas soberanas de corto plazo y el deterioro de la confianza del consumidor.
En suma, la caída del riesgo país y la caída simultánea de la Bolsa y el dólar mayorista generan un panorama contradictorio. El ajuste de los rendimientos estadounidenses parece haber favorecido el indicador de riesgo, pero no ha sido suficiente para revertir la tendencia bajista local. Quedan abiertas preguntas clave: ¿Hasta qué punto la refinanciación del Tesoro mitigará la presión cambiaria? ¿Qué papel jugará la política de tasas de la Reserva Federal en la evolución de los activos argentinos? Y, sobre todo, ¿es la estabilidad del riesgo país una señal de fondo o una respuesta transitoria a los movimientos de los mercados internacionales? Sólo el desarrollo de los próximos días podrá dar una respuesta más clara.



