Espínola promete dictamen de Ley de Zonas Frías la próxima semana
El senador nacional por Corrientes, Carlos Mauricio Espínola, anunció que impulsará que el proyecto de Ley de Zonas Frías reciba dictamen la semana que viene. La medida, presentada junto al gobernador Juan Pablo Valdés, pretende aliviar el alto costo de la energía en las provincias del norte, pero ya se anticipan voces críticas de sectores que reciben subsidios.
El senador Carlos Mauricio Espínola, que representa a Corrientes en el Congreso, aseguró en una entrevista con Hoja de Ruta que la iniciativa de “zona fría” buscará obtener dictamen la próxima semana. “Nosotros vamos a impulsar que se pueda tener dictamen la semana que viene”, afirmó, sin precisar qué pasos concretos se requieren para alcanzar ese objetivo ni quiénes serán los responsables de la votación.
La propuesta, que se está gestando junto al gobernador de la provincia, Juan Pablo Valdés, tiene como objetivo que las provincias del norte del país accedan a beneficios que compensen el precio de la energía, que según el senador “es cara”. Sin embargo, la entrevista no brinda detalles sobre la forma de esa compensación: ¿se trata de reducciones de tarifas, subsidios directos o algún otro mecanismo? La ausencia de información concreta deja abierta la cuestión de cómo se financiará la medida y qué impacto tendría en el presupuesto nacional.
Espínola también advirtió que la iniciativa encontrará resistencia de sectores que actualmente disfrutan de subsidios. “Hay sectores que indudablemente no van a estar a favor de la discusión de esa ley”, señaló, pero no indicó a qué sectores se refiere ni cuántos podrían oponerse. La falta de precisión dificulta evaluar la magnitud de la oposición y si ésta proviene de grupos empresariales, consumidores o administraciones provinciales.
Otro punto que quedó sin respuesta es la composición del apoyo parlamentario. El senador comentó que será necesario “conocer qué legisladores acompañarán el proyecto”, y advirtió que “hay senadores que a lo mejor no lo firman porque eso puede afectar a determinado sector o a su provincia”. No se menciona si ya se han acercado a alguna bancada, ni qué criterios usarán los senadores para decidir su voto. La incertidumbre sobre el respaldo interno del Congreso plantea dudas sobre la factibilidad de lograr el dictamen en el plazo anunciado.
En el mismo espacio, Espínola vinculó el debate energético con reclamos más amplios de infraestructura, rutas y el impuesto a los combustibles, y cuestionó la tendencia a que “determinadas obras queden exclusivamente en manos privadas”. La conexión entre la Ley de Zonas Frías y esas otras demandas sugiere una agenda más amplia, pero la entrevista no explica cómo se articularían esas distintas piezas. ¿Se espera que la ley incluya cláusulas sobre infraestructura o que sirva como palanca para negociar otros temas con el Gobierno nacional?
La urgencia del senador por conseguir el dictamen la próxima semana contrasta con la complejidad del proceso legislativo. En el Congreso, un proyecto de ley debe pasar por comisiones, ser discutido en el pleno y, en algunos casos, requerir la firma del presidente. Sin datos sobre en qué etapa se encuentra el proyecto ni qué comisiones lo revisarán, la promesa de un dictamen en tan corto plazo parece ambiciosa. La falta de información sobre el calendario legislativo y los posibles obstáculos institucionales deja abierta la pregunta de si el plazo anunciado es realista o simplemente una estrategia política para generar presión.
Por último, el senador reiteró la necesidad de que “los correntinos trabajar en conjunto para defender lo que es de nuestra provincia”. El llamado a la unidad provincial suena a intento de consolidar un bloque regional, pero no se detalla cómo se coordinarán los distintos gobiernos provinciales ni qué mecanismos se usarán para articular una posición común frente al Ejecutivo nacional.
En síntesis, la Ley de Zonas Frías avanza con una declaración de intenciones clara pero con escasos detalles operativos. La promesa de dictamen la próxima semana plantea más interrogantes que respuestas: la forma de la compensación, los sectores opositores, el respaldo parlamentario y la viabilidad del calendario siguen sin estar definidos. El debate está abierto, y la próxima semana será decisiva para saber si la propuesta supera la fase de discurso y entra en la arena legislativa con fuerza suficiente para materializarse.



